Apenas nos habíamos alejamos unos kilómetros de Orizaba cuando, al
cruzar por la parte alta de la autopista con rumbo al norte, contemplamos la
ciudad a la que ya suspirábamos al dejarla por tiempo indefinido. Qué linda se
mira, la ausencia de rascacielos (cuando mucho tres o cuatro edificios destacan
por encima de la mayoría: el Hospital del Seguro Social, el Sindicato de Obreros y Artesanos de la Industria Cervecera y Conexas SOAICC, y acaso el
Hotel Trueba), permite que la mirada se pose con fluidez, sin recovecos, clara
y nítida, y recorra en medio segundo campanarios y cúpulas que la decoran como
(diría mi mamá) si fuera un nacimiento. En un día claro se ve hasta siempre,
como reza el título de una comedia romántica de Orizaba, ciudad anidada entre montañas,cuyas coordenadas nacen a partir de Madero y Colón, se muestra polivalente.
lunes, 5 de septiembre de 2011
LA CIUDAD DE LAS IGLESIAS
Apenas nos habíamos alejamos unos kilómetros de Orizaba cuando, al
cruzar por la parte alta de la autopista con rumbo al norte, contemplamos la
ciudad a la que ya suspirábamos al dejarla por tiempo indefinido. Qué linda se
mira, la ausencia de rascacielos (cuando mucho tres o cuatro edificios destacan
por encima de la mayoría: el Hospital del Seguro Social, el Sindicato de Obreros y Artesanos de la Industria Cervecera y Conexas SOAICC, y acaso el
Hotel Trueba), permite que la mirada se pose con fluidez, sin recovecos, clara
y nítida, y recorra en medio segundo campanarios y cúpulas que la decoran como
(diría mi mamá) si fuera un nacimiento. En un día claro se ve hasta siempre,
como reza el título de una comedia romántica de
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